sábado, 19 de septiembre de 2026

RCD ESPANYOL 1-3 ELCHE "MANOLO Y EL EQUIPO HACKEADOS, EXCEPTUANDO JOSÉ ANGEL, DESATAN LA IRA DE LA GRADA CONTRA EL COLISTA CON 10 TODO EL PARTIDO"

 ¿Por qué? Un partido en el minuto 5, contra el colista con 10, acaba siendo una pesadilla desastrosa. 

¿Por qué Manolo no diste cuenta de ciertas cosas?

a) No tenemos extremos para que jueguen a pie cambiado como hacen algunos en el fútbol moderno para tiros parabólicos a la escuadra contraria. Bryan Gil lo intentó, pero que hace de extremo zurdo un hombre que no tocó ni un balón cola zurda y Calatrava en la diestra jugando todo el rato con la zurda. Esto conlleva a lo siguiente. Bryan Gil solo sabía centrar con el empeine de la derecha, único centro y leído por la defensa rival. Un único regate de fuera a dentro, dado que la pierna zurda es inútil. Dos, un único pase limpio hacía atrás porque el resto eran empeines al área, pero al ser bajito, la elevación cuesta mucho más y la defensa rival lo leyó todo. 

Lo mismo casi igual con Calatrava que alguna vez sabía jugar con la derecha estando en la banda derecha. Pon a cada uno en su banda y dejaté de chorradas, que solo ciertos equipos de otro nivel saben hacer. Estas cositas se pueden hacer ganando, en los últimos minutos del partido con el rival cansado.

Dmitrovic al banquillo, Fortuño titular, últimamente ya empieza a no cubrir bien todos los huecos, se come goles y hace cantadas. Si eres valiente que descanse un ratito.

Edu Exósito: Me da lo mismo que sea el capitán, no mete un gol de falta desde ya no se cuando, no sé si fue en San Mames hace dos temporadas. Calatrava metió sino me equivoco 5 faltas el año pasado en el Castellón.

A ver, Roberto selección, esta claro, Roberto al banquillo porque obviamente dada la ilusión no iba meter el pie más de la cuenta dado que no se iba a lesionar ante la oportunidad de su vida. Manolo, sentido común. En estas situaciones Marcos titular y Roberto para la segunda parte, pura vista de zorro viejo.

Unai juega bien con Riedel. Cabrera es un problema en salida de balón que arrastramos desde hace años, no se puede seguir así.

Omar no jugó, pero sino renueva, se vende en invierno al Como o quien sea y el José Angel titular, el mejor del partido con solo un error y se vació con una actuación notable en ataque dando lo todo. Hay que hacer caja con Omar y blindar a este chico.

La empanada mental, Javi hizó su guerra chupando sin poder tener las ayudas que precisaba de un Urko y Expósito excesivamente lentos. Pecaron de soberbia, de decir, estamos con 11 contra 10 y esto se gana a marcha lenta y cae por su propio peso, y tras veinte minutos de la expulsión te cascan dos goles en dos contras. 

Hinojo totalmente desorientado y desubicado, su peor partido de largo con muchos nervios y sintiendo se perdido por el campo..

Esto pareció un partido amaño de fin de temporada, de los que dicen que no existen ya.

Pere Milla un 0, no hizó nada y jugando a intentar controlar pelotas que botaban delante suyo, como si fuera un jugador de benjamin que intetará controlar los balones que le venían mal con el bote.

Riedel y Marcos intentaron aportar algo más de frescura, pero lo justo para el gol.

En resumen, todo un desastre menos el debutante. Y solo hay que resumir el equipo acabo con Exposito de central y Cabrera de delantero centro, para que nos hubieran metido un carro más.

Terminó Espanyol 1-3 Elche, pese a que el conjunto ilicitano jugó prácticamente todo el encuentro con diez por la expulsión de Federico Redondo en el minuto 6. Fer Niño marcó en el 26’ y 29’, Chust hizo en propia puerta el 1-2 en el 72’ y Germán Valera sentenció en el 78’. 

Fue un partido especialmente difícil de analizar desde el punto de vista perico porque el Espanyol tuvo 66% de posesión y 23 remates, pero solo cuatro a portería, mientras que el Elche generó incluso más xG: 1,44 frente a 1,05. Es decir: hubo mucho balón, pero muy poco control real del partido

Dmitrovic

 En el 0-1, el Espanyol defendió mal el balón largo, Unai Núñez no terminó de resolver la carrera con Fer Niño y Dmitrovic salió de su portería de una manera desastrosa. Niño acabó encontrándose prácticamente con el arco vacío. No fue únicamente un error del guardameta, porque la acción nace de un fallo colectivo de coordinación, pero su decisión agravó decisivamente la jugada.

El problema estuvo especialmente en la comunicación con sus centrales. Cuando el Espanyol adelantó muchísimo la línea defensiva para encerrar a un Elche con diez, Dmitrovic debía actuar casi como último defensor y transmitir seguridad en las coberturas. No sucedió.

En el 1-3 vuelve a quedar expuesto. Germán Valera atacó el enorme espacio a la espalda de la defensa, ganó la carrera a Cabrera y superó al portero por arriba. Dmitrovic tenía pocas posibilidades una vez el atacante llegaba solo, aunque tampoco consiguió achicar la acción.

Su partido, sin embargo, no fue exclusivamente negativo: al final realizó una gran intervención ante Morcillo, desviando al poste un disparo que podía haber significado el 1-4. AS también destaca que realizó varias paradas que evitaron un resultado todavía más amplio.

Balance: inseguro en las decisiones más importantes, especialmente en el primer gol, aunque salvó al equipo de recibir alguno más. 


José Ángel

Debutaba con el primer equipo en LaLiga y le tocó hacerlo en un contexto extremadamente incómodo. Partió en el lateral derecho, en ausencia de Omar El Hilali, y el partido rápidamente dejó de parecerse al que probablemente había preparado.

No fue el culpable de ninguno de los goles ni protagonizó errores individuales graves. Su dificultad estuvo en interpretar hasta dónde debía proyectarse después de la expulsión de Redondo. Con el Elche encerrado, los laterales tenían que dar amplitud y prácticamente convertirse en extremos durante muchas fases.

José Ángel intentó adelantar su posición, pero el Espanyol nunca consiguió activar con continuidad ese costado ni generar asociaciones que desordenaran al bloque ilicitano.

Defensivamente, además, quedó involucrado en el descontrol general de las transiciones. Tuvo una actuación notable para tratarse de un debutante.



Unai Núñez

Regresó al once y tuvo una noche muy difícil.

Su acción más problemática fue el 0-1 de Fer Niño. El balón profundo del Elche exigía una decisión contundente: despejar, proteger la pelota o coordinarse perfectamente con Dmitrovic. La acción quedó a medio camino. Núñez acompañó la carrera sin neutralizar al delantero y Dmitrovic salió tarde y mal. El resultado fue un gol prácticamente regalado.

Ese episodio resume uno de los grandes defectos defensivos del Espanyol: defendió con muchos metros detrás de los centrales sin tener preparada la protección de esos espacios.

Con balón, Núñez debía ayudar a romper la primera línea del Elche mediante conducciones o pases verticales, porque los visitantes defendían con un hombre menos y bastante hundidos. El Espanyol, sin embargo, movió demasiadas veces el balón de forma previsible.

Manolo González acabó sustituyéndolo en el minuto 67 por Clemens Riedel.

Balance: especialmente señalado por el 0-1 y por una actuación defensiva falta de contundencia. Su rendimiento con Cabrera cae en barrena.


Leandro Cabrera

Como capitán y central más experimentado, estaba llamado a ordenar a una defensa que iba a jugar prácticamente todo el encuentro instalada cerca del centro del campo.

No lo consiguió.

Participó de la descoordinación colectiva en el 0-2, una acción particularmente grave porque el Elche, con diez jugadores, consiguió avanzar muchísimos metros antes de que Revivo encontrase a Fer Niño para la volea. AS describe la acción como un fallo prácticamente del sistema defensivo entero.

En posesión tuvo mucho balón porque el Elche le permitía iniciar desde atrás, pero una cosa es tener posesión y otra conseguir superar líneas. Cabrera circuló, trató de acelerar y en ciertos momentos quiso jugar demasiado rápido ante la necesidad de remontar.

Manolo lo mantuvo además porque podía ser útil en balón parado y centros laterales, pero el Espanyol tampoco explotó esa vía.

El golpe definitivo llega con el 1-3. Valera ataca el espacio detrás de Cabrera, le gana la carrera y termina picando el balón ante Dmitrovic. Era una situación difícil porque el Espanyol estaba completamente volcado, pero evidencia nuevamente el enorme riesgo que estaba asumiendo la línea defensiva.

Balance: un desastre, el jugador lento que nos ha llevado dos temporadas a segunda con Calero.

Roger Hinojo

Una de las grandes víctimas tácticas del partido.

Hinojo arrancó como lateral izquierdo y sufrió especialmente cuando Cepeda apareció por su zona. Mundo Deportivo destaca precisamente esos problemas defensivos.

La expulsión del Elche también cambió lo que necesitaba Manolo de ese puesto. Con el rival defendiendo tan abajo, el Espanyol requería un lateral extremadamente profundo, capaz de aparecer continuamente por fuera. Hinojo no consiguió generar suficiente amenaza.

Cuando el equipo llegó al descanso perdiendo 0-2, Manolo decidió que necesitaba otro perfil y lo retiró para introducir a Quilindschy Hartman.

No fue únicamente un castigo individual: el cambio tenía una fuerte lógica táctica. Había que transformar el lateral izquierdo casi en un carrilero ofensivo.

Balance: sufrió defensivamente y aportó poco en profundidad; sustituido al descanso tanto por rendimiento como por necesidad táctica.


Urko González

Otro de los sustituidos al descanso.

Urko comenzó como mediocentro junto a Edu Expósito. En circunstancias normales su principal función es dar equilibrio, proteger las espaldas y permitir que Expósito juegue unos metros más arriba.

Pero la expulsión de Redondo convirtió el partido en otro tipo de encuentro. El Espanyol necesitaba abrir un bloque bajo con diez hombres, y tener a Urko como mediocentro eminentemente posicional aportaba menos valor ofensivo.

Eso no significa que fuese el peor jugador de la primera parte.. El problema es que, con 0-2, Manolo necesitaba sustituir un futbolista defensivo por un atacante.

Su salida tuvo también una consecuencia: Expósito quedó como mediocentro más retrasado y Marcos Fernández entró para aumentar la presencia ofensiva.

Balance: sacrificado fundamentalmente por el guion del partido, aunque tampoco consiguió proteger al equipo de las transiciones que desembocaron en los goles.


Edu Expósito

Fue seguramente uno de los jugadores que más intentó asumir responsabilidad con balón.

Comenzó junto a Urko, pero después del descanso se convirtió prácticamente en el organizador único desde la base. Le tocó recibir muy lejos de la portería, iniciar ataques y distribuir hacia los extremos y los jugadores entre líneas.

El problema es que el Espanyol cayó constantemente en una circulación demasiado horizontal. Contra diez jugadores, no basta con tener el balón: había que atraer rivales, encontrar pases interiores, cambiar rápidamente de orientación y provocar situaciones de uno contra uno.

Expósito buscó esa función, trabajó y se ofreció mucho, pero no logró gobernar el encuentro ni aumentar suficientemente el ritmo.

La superioridad numérica tampoco se tradujo en superioridades posicionales claras. AS resume precisamente que ni Expósito ni el equipo supieron gestionar esa ventaja.

Balance: voluntarioso y participativo, pero sin conseguir que su enorme volumen de posesión se transformara en fútbol productivo. Que deje de chutar las faltas, no da una.


Javi Hernández

Probablemente fue quien dejó la acción ofensiva más productiva del Espanyol.

Durante gran parte del encuentro estuvo demasiado desconectado para la importancia que venía teniendo en el inicio de temporada. Al Espanyol le costó muchísimo encontrarlo entre las líneas defensivas del Elche.

Después del descanso fue creciendo. Tuvo un disparo detenido por Dituro y terminó interviniendo directamente en el 1-2. Su centro al área provocó la acción en la que Víctor Chust introdujo el balón en su propia portería. Oficialmente fue autogol, pero la jugada nace de una buena acción de Javi Hernández.

Fue precisamente ese gol el que despertó durante unos minutos al estadio y al equipo. El problema es que el Espanyol recibió el 1-3 poco después.

Teniendo en cuenta que llegaba como uno de los futbolistas más determinantes del arranque liguero, se esperaba una influencia mucho mayor.

Balance: irregular y bastante apagado inicialmente, pero acabó generando la acción del único gol perico. Chupó más de la cuenta en buena parte de sus acciones.


Jan Virgili / Cala — Calatrava

Su actuación fue discreta.

En teoría debía aprovechar el hecho de que el Elche, tras quedarse con diez, tenía que reajustar su estructura defensiva. Eso ofrecía posibilidades para recibir entre lateral y central o aparecer por dentro.

No consiguió marcar diferencias.

Tuvo participación en la circulación pero escasa incidencia en el área, pocos desbordes decisivos y poca capacidad para obligar al Elche a deformar su bloque.

Manolo lo retiró alrededor de la hora de juego para introducir a Pere Milla. De Guatemala a guate peor.

Balance: uno de los atacantes que menos influencia tuvo en un partido que precisamente exigía desequilibrio individual.


Bryan Zaragoza

Era uno de los grandes focos de atención porque disputaba su primer partido como titular con el Espanyol.

Y paradójicamente fue quien provocó la acción que debería haber cambiado completamente el encuentro.

En los primeros minutos atacó un mal balón de Redondo hacia su portero. Bryan ganó ventaja y Redondo lo derribó cuando encaraba una ocasión manifiesta. El árbitro inicialmente dejó continuar, pero el VAR intervino y el jugador del Elche fue expulsado.

Ese fue probablemente el momento más importante que generó un futbolista del Espanyol en todo el encuentro.

Posteriormente consiguió marcar, aunque el gol fue correctamente anulado por fuera de juego, y antes del descanso probó un disparo que Dituro detuvo.

Lo que faltó fue continuidad. Bryan amenazaba con el regate y obligaba al Elche a estar pendiente de él, pero sus apariciones fueron demasiado aisladas. En un partido contra diez, el Espanyol necesitaba darle muchas más situaciones de uno contra uno.

Fue sustituido en el 67’ por Dolan.

Balance: empezó siendo el atacante más amenazante y provocó la roja, pero terminó diluyéndose, porque jugó en la zurda, sin tocar ni un solo balón con la pierna zurda, lo cual lo inutiliza muchísimo el desborde en esa banda.


Roberto Fernández

Llegaba al partido en un momento muy especial después de su convocatoria con España y como gran referencia goleadora del Espanyol. No metió el pie como anteriores partidos.

Esta vez prácticamente nunca consiguió recibir en las condiciones que necesitaba.

El Elche defendió muy cerca de su área, acumulando centrales y jugadores alrededor del delantero. Eso obligaba al Espanyol a generar desbordes por fuera y pases atrás desde línea de fondo para liberar a Roberto.

Como el equipo apenas consiguió romper el bloque, Roberto quedó demasiadas veces rodeado de defensores.

Trabajó sobre los centrales, buscó movimientos y fijó rivales, pero apenas consiguió situaciones claras de remate.

Es una distinción importante: su falta de gol fue más consecuencia de la incapacidad del Espanyol para alimentarlo que de una colección de ocasiones falladas por él.

Balance: extremadamente aislado. Mucho trabajo sin balón y muy pocas oportunidades reales para ejercer de goleador.


Los cinco suplentes

Quilindschy Hartman

Entró al descanso por Hinojo con una misión clarísima: jugar prácticamente como extremo izquierdo.

Con el Espanyol 0-2 y en superioridad numérica, debía vivir en campo contrario, ensanchar el bloque del Elche y cargar de centros el área.

Lo intentó, pero el impacto fue limitado. El equipo ocupó más campo rival en la segunda parte, aunque eso no significó que generase ocasiones claras proporcionalmente al dominio territorial.

Además, la necesidad de atacar provocó que su espalda quedase muy expuesta ante las transiciones ilicitanas.

Balance: ofreció una versión más ofensiva del lateral izquierdo, pero sin desequilibrar suficientemente el partido.


Marcos Fernández

Entró también al descanso, sustituyendo a Urko.

Su entrada significaba un cambio radical de estructura: fuera un mediocentro y dentro otro futbolista de ataque.

Marcos puso agresividad, movilidad y trabajo en el área. Buscó remates y segundas jugadas y ayudó a aumentar el número de jugadores situados cerca de Roberto.

Mundo Deportivo destaca además su participación en la acción que acaba desembocando en el único gol perico.

No logró marcar, pero fue de los cambios que más lógica tuvieron para el contexto.

Balance: aportó energía y presencia de área; insuficiente para cambiar el partido, aunque sí aumentó la amenaza ofensiva.


Pere Milla

Entró en el 61’ por Cala/Calatrava.

Buscaba aportar algo que el Espanyol estaba echando muchísimo de menos: aparición desde segunda línea y olfato dentro del área.

Su participación más destacada llegó al final. Marcó el que habría sido el 2-3, pero la acción fue anulada porque Dolan se encontraba previamente en fuera de juego.

Eso resume bastante bien su partido: sí consiguió aparecer en posición de remate y atacar el área, pero cuando finalmente encontró el gol, la jugada ya estaba invalidada.

Balance: dio más presencia en el área y llegó a marcar, aunque sin validez.


Clemens Riedel

Entró en el 67’ por Unai Núñez.

El Espanyol estaba tan lanzado al ataque que jugar de central en ese momento era especialmente ingrato. Tenía que defender enormes cantidades de espacio en situaciones de uno contra uno.

No logró aportar demasiada estabilidad. Mundo Deportivo destacó que saltó de zona en varias ocasiones sin interpretar bien cuándo debía hacerlo, contribuyendo a que la estructura defensiva siguiera siendo vulnerable.

El Espanyol necesitaba que sus centrales prácticamente defendiesen el campo entero para mantener al resto de futbolistas atacando y esa tarea superó colectivamente a la zaga.

Balance: entró para dar velocidad y frescura atrás, pero tampoco consiguió controlar las transiciones.


Tyrhys Dolan

Sustituyó a Bryan Zaragoza en el minuto 67.

Entró con muchísima energía y voluntad de encarar. El problema fue convertir esa energía en acciones limpias.

Buscó acelerar prácticamente cada vez que recibió, pero en ocasiones estuvo demasiado precipitado. Mundo Deportivo lo definió como un jugador que entró con ganas pero “pasado de revoluciones”.

En el minuto 87 quedó además en fuera de juego en la jugada que terminó con el gol anulado a Pere Milla. Ya en el descuento intentó un disparo que se marchó fuera.

Balance: energía y verticalidad, pero poca precisión.


Qué falló colectivamente

Lo más significativo es que no fue un partido perdido simplemente por tres errores individuales. Los errores existieron, especialmente atrás, pero el problema fue estructural.

El Elche se quedó con diez en el minuto 6 y tomó una decisión muy sencilla: cerrarse, proteger espacios interiores y atacar directamente el enorme espacio que dejaba el Espanyol cuando adelantaba su defensa. El plan funcionó.

El Espanyol, en cambio, no hizo valer el jugador extra. Tuvo balón —66%—, tuvo volumen de remates —23— y acumuló futbolistas ofensivos, pero le faltaron tres cosas: velocidad de circulación, desborde en los costados y protección de las pérdidas.

Ese último punto fue devastador. Cada vez que perdía el balón parecía que el Elche podía atacar con muchísimo campo por delante. Así llegaron los dos goles de Fer Niño y posteriormente el de Germán Valera.

Y hay un dato especialmente contundente: aunque jugó casi todo el partido con diez, el Elche terminó generando más goles esperados, 1,44 xG frente a 1,05 del Espanyol. Eso explica mejor el partido que la posesión.

El propio Manolo González lo calificó después como el peor partido desde que dirige al Espanyol, asumió responsabilidad por la gestión y reconoció que el equipo había perdido la solidez y competitividad que tradicionalmente habían caracterizado su etapa.

En síntesis

Entre los titulares, Javi Hernández dejó la acción ofensiva más productiva, Bryan Zaragoza generó la expulsión que puso el partido aparentemente de cara y Expósito intentó darle sentido a la posesión. Roberto quedó prácticamente desconectado.

Pero el elemento decisivo estuvo atrás: Dmitrovic, Núñez, Cabrera y el sistema de coberturas nunca encontraron una manera segura de defender con tantos metros a su espalda. Y los cambios aumentaron el número de atacantes, pero no arreglaron ni la circulación ni la protección defensiva.

Por eso el 1-3 resulta todavía más significativo que una derrota ordinaria: durante unos 85 minutos el Espanyol tuvo un jugador más, lanzó 23 veces y monopolizó el balón, pero el Elche produjo las ocasiones más claras y fue mucho más eficaz.

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